Cuidado de tu cara

  • Dado que la piel del rostro está más expuesta a los rayos UV, la contaminación y otros tipos de agresores externos que otras partes del cuerpo, transpira y se ensucia más rápidamente que otras partes del cuerpo. Debes lavarla suavemente por la mañana y por la noche con un limpiador hipoalergénico suave y probado por dermatólogos para protegerla.
  • Deshazte de los jabones que resecan la piel, de los tónicos con alcohol, de algunos aceites esenciales y de las toallitas desmaquillantes, que son bastante duras para la piel.
  • Utiliza una leche limpiadora si tienes la piel sensible. Pon un poco de leche en el cuello, la barbilla, las mejillas, la frente y la nariz. Primeramente, con las yemas de los dedos frota suavemente la zona con pequeños movimientos circulares. Finalmente, para evitar el contacto con el agua calcárea, retira el producto con un algodón sin perfume, un pañuelo de papel o una toalla empapada en agua termal.
¿Cómo hidratarla?

  • Utiliza productos personalizados que sean adecuados para ti para hidratar o nutrir tu rostro cada día. Además, utiliza un artículo para el cuidado de la piel diseñado especialmente para la delicada zona que rodea los ojos. Para ello, utiliza un bálsamo hidratante para hidratar y preservar tus labios de forma rutinaria.
  • Hazte una mascarilla facial hidratante una vez a la semana y déjala actuar durante 30 minutos para aliviar la tensión cutánea y mejorar el brillo de tu piel.
  • Para ayudar a reducir la hinchazón, también puedes guardar tus productos para el cuidado de los ojos en el frigorífico.